En nuestro idioma, el vocablo derivó hacia el castellano antiguo como trabajo , manteniendo esa connotación de "sufrimiento, pena o dificultad". En la España medieval, "estar en trabajo" era sinónimo de padecer una calamidad. No es casualidad que el término "parto" (del latín partus ) haya sido reemplazado coloquialmente en muchos contextos por "trabajo de parto", pues el alumbramiento era considerado el esfuerzo físico máximo y doloroso.
Curiosamente, mientras en español el concepto de trabajo nace del castigo, en otras lenguas romances se eligió un camino diferente. El francés travail también conserva esta raíz dolorosa (de hecho, en francés travail sigue significando "trabajo" y "tormento"). Pero el italiano optó por lavoro (del latín labor , esfuerzo), y el catalán mantuvo feina (del latín facere , hacer). etimologias.dechile.net
Pocas palabras en nuestro idioma llevan consigo un pasado tan doloroso, literalmente, como el término "trabajo". Hoy lo asociamos con el esfuerzo, la productividad y, para muchos, una necesidad diaria. Sin embargo, su origen etimológico nos remonta a un instrumento de tortura. En nuestro idioma, el vocablo derivó hacia el