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Melendi le ha cantado a la chica del bar, al amigo que se va, al padre ausente, al amor que duele y al que sana. Ha pasado de ser un "rapero frustrado" a un "cantautor de estadios". Su discografía es un diario en tres décadas: los 20 rabiosos, los 30 desordenados y los 40 reflexivos.
Le siguió y "El caminante" . El disco es una celebración. La producción de Jesús Antúnez (su mano derecha durante años) es impecable: limpia, brillante, perfecta para estadios.
El cambio fue radical. Las bases de hip-hop dieron paso a rumbas aceleradas, guitarras acústicas y estribillos inmediatos. y "Caminando por la vida" se convirtieron en himnos generacionales. Pero el corte que lo cambió todo fue "Con la luna llena" , una canción que pasó de ser un rap sombrío a una rumba desgarradora que habla de celos, locura y amor tóxico.
Melendi le ha cantado a la chica del bar, al amigo que se va, al padre ausente, al amor que duele y al que sana. Ha pasado de ser un "rapero frustrado" a un "cantautor de estadios". Su discografía es un diario en tres décadas: los 20 rabiosos, los 30 desordenados y los 40 reflexivos.
Le siguió y "El caminante" . El disco es una celebración. La producción de Jesús Antúnez (su mano derecha durante años) es impecable: limpia, brillante, perfecta para estadios.
El cambio fue radical. Las bases de hip-hop dieron paso a rumbas aceleradas, guitarras acústicas y estribillos inmediatos. y "Caminando por la vida" se convirtieron en himnos generacionales. Pero el corte que lo cambió todo fue "Con la luna llena" , una canción que pasó de ser un rap sombrío a una rumba desgarradora que habla de celos, locura y amor tóxico.